Sector inmobiliario encuentra nicho en reformas de casas y oficinas, como tabla de salvación contra la crisis
La crisis económica internacional ha rebotado en muchos sectores comerciales, entre ellos uno de los más desfavorecidos ha sido el mercado inmobiliario, segmento de las casas en venta que depende de frágiles factores de la sociedad para mantenerse en pie, tales como compradores solventes y un buen clima financiero.
Por ende las constructoras y empresas de arquitectura han sentido la pegada y se han visto un tanto paralizados; no obstante afirman expertos en el tema, las reformas de inmuebles y áreas corporativas, conforman un nicho rentable a tener en cuenta.
La idea es conseguir varios encargos en casas u oficinas, aunque estos sean pequeños, y contar con la logística idónea para ejecutarlos. Por ejemplo rediseñar una cocina, o un centro de diversión, pasando por la reingeniería de un inmueble comercial.

Ciertamente no es la idea principal de un estudio de arquitectura y menos de una constructora aceptar este tipo de propuestas, ya que su principal rubro, se encuentra las casas en venta, venta de departamentos y proyectos inmobiliarios.
Pero manejemos el asunto, planteándolo de la siguiente manera. ¿Cerrar o adaptarse? Visto desde este punto de vista se puede encontrar en los microencargos inmobiliarios, estaría la tabla de salvación que los negocios del sector de bienes raíces, necesitan en tiempos como estos, de crisis.
La clave sería pequeños proyectos inmobiliarios, pero abundantes contratos, que al no requerir demasiadas horas de trabajo la empresa inmobiliaria puede aceptar varios encargos al año. Definitivamente más numerosos que los grandes proyectos, muy oportunos en períodos de crisis como estos, de poca o ninguna actividad inmobiliaria.


